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La beca Pell esta en deficiencia.
Los estudiantes universitarios atraviesan numerosos retos solo para poder estudiar. La educacion no debería ser un reto o un privilegio, es un derecho y una necesidad que evidentemente el gobierno no está protegiendo. Actualmente se enfrentan a la dificultad del panorama económico. El alza en la inflación que es de un 3%, que por consecuencia afecta la economía, ha provocado que los costos de vida estén en ascenso. Sin embargo, no solo los costos de vida han aumentado; también lo ha hecho el costo de la educación, un aspecto vital que siempre parece pasarse por alto. Este cambio sistemático, que se ha desarrollado con el paso de los años, ha llegado a un punto en el que resulta inevitable para los estudiantes sentir su impacto. Un impacto que vuelve extremadamente retante completar una carrera universitaria y que, además, perpetúa la pobreza estudiantil ya que empuja a los estudiantes a endeudarse para pagar sus estudios. Esto es indignante si tomamos en cuenta que la educación es uno de los pilares más importantes para nuestro desarrollo como sociedad, pero el gobierno federal la trata como si no valiera nada.
La beca Pell es una ayuda federal provista por el gobierno de Estados Unidos a estudiantes que necesitan asistencia económica para costear sus estudios. Más de seis millones de estudiantes la reciben, y la gran mayoría depende casi por completo de esta ayuda, pues sin ella no tendrían forma de estudiar. Muchos de estos jóvenes provienen de familias de bajos ingresos que no cuentan con la estabilidad económica necesaria para financiar estudios universitarios.
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Debido a la inflación, que según la economista Dra. Soriel Santiago Gerena solo seguirá empeorando, los costos universitarios también han aumentado. Pareciera que el gobierno busca beneficiarse económicamente de aquellos que solo quieren aprender, ya que esta situación causa que los estudiantes busquen trabajos adicionales para compensar lo que la beca no cubre. Al final del día, esto beneficia al gobierno, pero perjudica al estudiantado, que carga con el peso de balancear estudios y empleo cuando no debería ser necesario.
Evidentemente, lo que no ha aumentado es la cantidad de ayuda federal que se le otorga a los estudiantes. La beca Pell no ha sido ajustada al porcentaje de inflación (actualmente alrededor de 3%) en el que viven los estudiantes que dependen de dicha ayuda. A pesar de que tal vez muchas personas opinen que los estudiantes solo deben asumir más de su responsabilidad adulta y encargarse de su situación financiera, deberíamos ser más sensibles y tener en cuenta el panorama económico actual. Los costos de matrícula no son los mismos que hace 10 o incluso 20 años, cuando la beca Pell cubría gran parte de la matrícula y, en muchos casos, permitía a los estudiantes costear sus gastos adicionales, como hospedaje, comida y transporte, con el sobrante de la misma. Esto les facilitaba estudiar a tiempo completo y no tener que trabajar en su tiempo libre, como ahora ocurre.
Este problema ha causado que una gran cantidad de estudiantes tenga que buscar un trabajo para cubrir los gastos de matrícula que les faltan y, lamentablemente, estudiar a tiempo parcial. Como era de esperarse, esto los retrasa académicamente y los frustra a nivel personal, lo que, según el Central American Journal Online (CAJO), puede llevarlos incluso a desertar académicamente.
La mayoría de estos estudiantes son jóvenes recién graduados de la escuela superior, que no deberían estar compaginando su tiempo entre estudios y un trabajo que les consume horas de aprendizaje, solo porque la ayuda federal creada para prevenir precisamente esta situación no está cumpliendo su función. No tiene sentido que, teniendo en cuenta que la mayoría son jóvenes, tengan que trabajar para costear matrículas de miles de dólares. No es que ellos no sean capaces de asumir responsabilidad económica; simplemente es injusto e inhumano exigirles trabajar sin experiencia laboral previa, lo cual representa un reto aún mayor, ya que hoy en día la mayoría de los empleos exige algún tipo de título académico.
Lo más triste es que, debido a la frustración y a que genuinamente no pueden hacer más, muchos deciden desertar de sus estudios, perdiendo la oportunidad de convertirse en grandes profesionales. Por otro lado, están aquellos que perseveran, pero se empobrecen en el proceso, ya que todo su dinero se destina a los estudios y no pueden cubrir gastos personales o incluso se endeudan para poder perseguir sus pasiones.
Si queremos que la educación universitaria sea un derecho y no un privilegio, es imprescindible que se ajuste la beca Pell al nivel de inflacion en el cual nos encontramos. Hacer este ajuste asegura que los estudiantes necesitados puedan recibir la ayuda correcta en su totalidad. También se deben reconsiderar los requisitos de aplicación, teniendo en cuenta a aquellos estudiantes que no cualifican, pero que sí necesitan la ayuda económica. No estaría de más que, de igual manera, se promovieran con más entusiasmo las distintas becas que ofrecen diversas empresas y organizaciones, para que quienes las necesiten puedan acceder a todas las ayudas para las cuales cualifiquen.Es imposible que los estudiantes reciban ayudas extras si no se promocionan dichas ayudas o se orienta sobre las mismas, por eso deben aunciarse con mas afan. De lo contrario, seguiremos viendo generaciones que, a pesar de su talento y esfuerzo, se ven obligadas a abandonar sus estudios por factores económicos fuera de su control. El futuro de nuestra sociedad depende de una educación accesible y justa, y es responsabilidad de todos garantizar que los estudiantes tengan las herramientas necesarias para alcanzar sus metas.
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